Majed Khalil y Arturo Sarmiento, los siguientes en la purga de Delcy Rodríguez

 



Majed Khalil Majzoub y Arturo Sarmiento Pérez reaparecen en el centro de una de las tramas más opacas del negocio petrolero venezolano: la compra de 11 buques de crudo que terminaron convertidos en una deuda monumental para PDVSA. Los expedientes y reportes que circulan sobre esta estructura describen un esquema de intermediación agresiva, sociedades instrumentales y operadores con acceso privilegiado a cargamentos petroleros en plena etapa de sanciones, cuando el caos administrativo y la opacidad financiera se convirtieron en terreno fértil para negocios de altísimo riesgo.

El nombre de Majed Khalil no aparece de forma aislada. La documentación lo ubica como pieza central de una red empresarial y financiera vinculada al desvío de pagos, la triangulación de operaciones y el uso de compañías offshore para mover crudo venezolano fuera de los canales convencionales. En esa misma arquitectura figura Arturo Sarmiento, señalado como socio operativo en estructuras utilizadas para extraer, colocar y comercializar petróleo venezolano mientras PDVSA acumulaba impagos millonarios. La cifra que rodea a una de estas operaciones, atribuida a Montmagastre Ventures, supera los 310 millones de dólares.

La dimensión del caso no se limita a los cargamentos. Las investigaciones también describen un circuito paralelo de enriquecimiento basado en criptoactivos adquiridos con descuentos extremos, en algunos casos al 30% de su valor, en operaciones asociadas a fondos de origen iraní y a operadores bajo sospecha por presunto financiamiento ilícito. Ese patrón refuerza la idea de que no se trataba solo de vender petróleo en condiciones irregulares, sino de montar una maquinaria para transformar crudo en liquidez rápida, opaca y difícil de rastrear.

En ese mapa, los hermanos Khalil aparecen conectados con redes empresariales, operadores internacionales, rutas de exportación y estructuras que durante años se beneficiaron del colapso de controles internos en PDVSA. Arturo Sarmiento, por su parte, surge como uno de los nombres recurrentes en el andamiaje societario que hizo posible esas maniobras. La combinación de buques no pagados, crudo despachado, criptoactivos descontados y sociedades de papel dibuja un patrón claro: acumulación acelerada de riqueza a costa de la estatal petrolera venezolana.

La información conocida hasta ahora apunta a una red que aprovechó sanciones, opacidad y conexiones políticas para convertir el petróleo venezolano en un negocio privado de proporciones gigantescas. Lo que sale a la superficie no es un episodio aislado, sino una estructura completa de intermediación, impagos y lavado reputacional que vuelve a poner bajo la lupa a Majed Khalil y Arturo Sarmiento en uno de los capítulos más graves del saqueo petrolero reciente.

JVR