La Muerte Normalizada / articulo Opinión Jesús Antonio Fernández Olmedo

 



Como olvidar vuestro aprecio, cercanía, bondad.

Aquel invierno que fué verano , que me distes tus manos, como cual hermano, los migrantes son como los de antes, resistencia esa es su ciencia, solidaridad y amar , cosas muy olvidadas en el mundo europeo que nada más está en si eres guapo o feo.

Diré tantas cosas por esta valentía de la gente que un día cruzaron el estrecho y alguno quedó maltrecho y sin techo.

Como juega el viento con tu mirada y la mía me regalas la rosa, de tu cara negra y hermosa.
Nos iremos charlando por calles vacías de Ceuta donde sólo hay silencio de gentes que cierran su puerta.

Ahí Ceuta, navegas en una puerta de una Europa débil y acojonada, arrinconada.

Europa está llena de reyes y leyes, burócratas y ministros que no atienden a sus propios registros.
¿Como no pueden comprender que siempre existió la migración por Dios que falta de emoción?
¿Tanta carrera y tanto estudio para acabar encerrado en un estudio?
Me salen lindas palabras cuando veo a los migrantes, al Africano, duro y fuerte, digno.
Esto es el amor. Amooor.
Y le canto al milagro, para que así tu boca abro.

La risa del africano continúa y su sonrisa sin prisa a pesar de los insultos, encerramientos, encadenamientos, humillaciones, manipulaciones de ciertos bribones.

Un barco de papel recorre el mar me dice al oído que algún día la injusticia occidental se va a acabar.